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La zorrita peruana se aventuró en medio del monte con su macho caliente, dispuesta a que le rompan el culote como toda una diosa del placer. La perrita no tuvo ni chance de respirar, porque su churro estaba más duro que roca en plena selva. Él la agarró bien fuerte, le arrancó las bragas y le metió ese ganso tan adentro que la flaca gemía como gata en celo. La chiquilla se retorcía de placer, pidiendo más y más, mientras su culo recibía embestidas sin piedad. Entre arbustos y ramas, la parejita se entregó al deseo más salvaje, con esa novia peruana demostrando que en la cama es pura dinamita. ¡Menuda perrita la peruana, no quedó hoja en rama después de esa cogida!















