La tarde se tornó tensa cuando me encontré a solas con mi prima en la habitación. La tentación de explorar su cuerpo era irresistible, y decidí actuar. «Te daré lo que quieras si me dejas tocarte,» susurré, mi voz cargada de deseo. Ella me miró, sorprendida, pero vi en sus ojos un brillo de curiosidad. «¿Cuánto?» preguntó, su voz apenas audible. «Todo lo que pidas,» respondí, acercándome. Con una sonrisa, aceptó mi oferta. Mis manos temblaron mientras acariciaban su rostro, bajando lentamente por su cuello, explorando cada curva. Ella cerró los ojos, entregándose a mis caricias. La llevé a la cama, donde nuestros cuerpos se encontraron en un baile de deseo y placer. Cada roce, cada beso, nos acercaba más al éxtasis, hasta que alcanzamos juntos un clímax inolvidable.
le ofrece dinero a su prima para que se deje tocar
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