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La morrita apenas lleva un par de semanas en el cuartel y ya está más arrecha que nunca. Cansada del uniforme y las reglas, les manda un mensaje a sus amigos de la vida civil. Prende el cel, se pone de pie y, con una sonrisa pícara, empieza a quitarse la ropa. Primero la camisa, dejando ver esas tetitas duras por el frío y la emoción. Luego baja el pantalón, y por último, se quita los calzones, quedando desnuda como la madre que la paró. Se da unas vueltas, enseñándoles ese cuerpito que ahora está para el ejército, pero que en ese momento era todo para ellos, una perrita en celo grabándose para que se la pongan a pensar en lo que se están perdiendo.















