0 likes
La colegiala esta, con su uniforme a medio quitar, es una pendeja de armas tomar. Se para frente al espejo, toda una zorra con cara de inocente, y empieza a desabrocharse la blusa, dejando al aire esas tetitas recién salidas del horno, con pezones tiesos que piden a gritos una mordida. Se baja la falda, despacito, mostrando ese culito terso y ese chochito recién afeitadito, brillando como si le hubieran echado aceite. Se acaricia el cuerpo, toda una pendeja caliente, enseñando todo sin vergüenza, como diciendo: «mírame, papi, estoy lista para que me partas». Una colegiala depravada que no le importa nada, solo quiere ser cogida como una perra en celo.















