0 likes
La colegiala está nerviosa en su cuarto, con el uniforme todavía puesto. El tipo la acuesta en su cama, le quita la falda y el panti, y se encuentra con una conchita virgen, toda llena de pelitos. Le mete un dedo y ella se tensa, soltando un quejido. «Tranquila, mami», le dice. Luego, pone la verga en la entrada y, de un empellón suave pero firme, le rompe el himen. La chavita grita y se le llenan los ojos de lágrimas de dolor y placer. El tipo se queda quieto un momento y luego empieza a moverse, partiéndola suave, enseñándole lo que es ser mujer.















