Cogiendo a la zorra del gym entre dos al mismo tiempo

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La zorra del gym estaba más caliente que una pava hirviendo. La veías mover su culo en esas mallas ajustadas y no podías evitar pensar en cogértela hasta el amanecer. Era una verdadera puta en celo, siempre coqueteando con los chicos que levantaban pesas a su alrededor. Un día, dos de esos chicos decidieron tomarla entre los dos al mismo tiempo, y ella aceptó sin pensarlo dos veces. Se lo buscó, la muy perra.

«¿Estás lista para que te rompamos el culo, puta?», le susurró uno de los chicos al oído mientras le agarraba con fuerza las tetas. «Sí, sí, quiero sus vergas dentro de mí, quiero ser su puta personal», respondió ella con una mirada lujuriosa en los ojos.

La zorra del gym se arrodilló frente a los dos chicos y comenzó a mamarles la verga con una voracidad insaciable. Chupaba y lamía como si su vida dependiera de ello, alternando entre las dos pijas con maestría. La saliva resbalaba por sus mejillas y sus ojos vidriosos demostraban el placer que le producía tal mamada. Los chicos gemían de excitación, ansiosos por cogerse a esa zorra en celo.

«Ahora me toca a mí, zorra», dijo el primero de los chicos mientras la tomaba por detrás y le introducía la verga en la concha empapada. La zorra gemía y gritaba de placer, sintiendo cómo era penetrada con fuerza mientras seguía mamando la otra verga con desesperación.

El segundo chico se acercó por detrás y comenzó a acariciarle el culo con lujuria. Con una rapidez inusitada, le abrió las nalgas y le introdujo un par de dedos en el culo. La zorra del gym gimió aún más fuerte, disfrutando de la doble penetración que le estaban dando. Dos vergas y unos dedos en su culo, eso era el cielo para ella.

«Te gusta que te follen como la puta que eres, ¿verdad?», le susurró el segundo chico al oído mientras seguía jugando con su culo. La zorra solo pudo gemir en respuesta, demasiado ocupada sintiendo cómo las vergas la llenaban por dentro.

Los chicos no paraban de cogerla, de hacerla gemir y gritar de placer. Cambiaban de posición constantemente, turnándose para follarle la boca, la concha y el culo. La zorra del gym se sentía en el paraíso, rodeada de vergas que la penetraban sin piedad.

De repente, los dos chicos cambiaron de posición y decidieron darle una dosis de sexo anal. La zorra del gym estaba más que lista, rogando por sentir esas vergas en su culo dilatado. Sin decir una palabra, los chicos la pusieron en posición y comenzaron a cogerla por el culo, alternándose entre embestidas salvajes y suaves caricias anales.

«¡Más fuerte, más fuerte! ¡Rompan mi culo como la puta que soy!», gritaba la zorra del gym entre gemidos y lágrimas de placer. Los chicos obedecieron sin dudarlo, dándole una cogida anal que la dejó temblando de placer.

Los fluidos comenzaron a mezclarse, el semen brotaba de las vergas y se mezclaba con la saliva y los jugos vaginales de la zorra del gym. Todo era un descontrol de placer y lujuria, una orgía de sudor y gemidos que parecía no tener fin.

Finalmente, los chicos no aguantaron más y se corrieron al unísono, llenando el culo, la concha y la boca de la zorra del gym con litros de semen caliente. Ella tragó con avidez cada gota, saboreando el néctar de dos hombres que la habían hecho sentir más puta que nunca.

Exhausta y completamente satisfecha, la zorra del gym se dejó caer en el suelo, rodeada de los dos chicos que la habían cogido de todas las formas posibles. Sus cuerpos sudorosos se fundieron en un abrazo, saboreando el éxtasis de una cogida inolvidable.

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