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La zorrita más atrevida del salón se puso caliente y decidió armar el show más candente en pleno salón de clases. La muy putita, con sus curvas de infarto, sacó esas gomas divinas y las empezó a menear como si no hubiera un mañana. Sus compañeros, con las vergas tiesas y los ojos como platos, no podían creer lo que estaban viendo. La morra, toda una diablilla, se retorcía de placer mientras los pezones le pedían a gritos ser chupados. Entre risas y jadeos, la calentura se apoderó del salón y la morra seguía demostrando por qué es la reina de la prepa. Sin miedo al qué dirán, presumió sus tetotas como toda una diosa del placer, dejando a todos deseando más de esa exhibición erótica que los dejó con los huevos al viento.















