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¡Coño, mi pata se frustra porque le he soltado toda la leche adentro y no puede evitarlo! La flaca estaba bien arrecha pidiendo más y más, pero cuando le di la descarga explosiva, se le apagó el fuego. Se le veía la cara de sorpresa y arrechera al mismo tiempo. Me cago en la leche, la muy zorra no esperaba que me viniera tan rápido y le dejara todo el néctar adentro. ¿Qué esperaba? ¿Que fuera un semental eterno? ¡No, mija! Uno suelta la lava cuando toca y ella que se joda si no puede aguantar la potente venida. A veces, las perritas se quedan con ganas de más y si no pueden con el calibre, pues que busquen otro que las llene sin dejar rastro. ¡Así me gusta, carajo!















