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La perrita esta, con su culo de mierda, mas grande que el de una alpaca, se pone en cuatro, toda una pendeja de armas tomar. Se agarra las nalgotas, bien abiertas, enseñando ese ojito que pide a gritos una verga. No le importa que la vean, la zorra quiere que la partan por el medio antes de que la baje la policía o su marido la descubra. «Apúrate, papi, métela toda, que me dejes abierta como un libro», grita. El tipo, sin pensarlo dos veces, le clava su palo hasta los huevos, haciéndola gritar como una loca. Un buen polvo a la peruana, donde la delicia es ser cogida por el culo sin importar nada.












