Le dije a mi amiga que ella nos graba teniendo sexo en el hotel

218 views
1 likes
GRUPO TELEGRAM AQUI

La habitación de hotel estaba empapada en sudor y lujuria. Mientras me despojaba de mi ropa interior manchada, le dije a mi amiga con una sonrisa pícara en los labios: «Hoy quiero que nos grabes cogiendo bien duro, quiero ver mi verga entrando y saliendo de tu culo en esa pantalla.»

Ella asintió excitada y sacó su celular, listo para capturar cada momento de nuestra cogida salvaje. Mis manos ansiosas recorrieron su cuerpo, apretando sus tetas con fuerza y sintiendo su coño húmedo ya listo para ser penetrado.

«¡Vamos! ¡Quiero ver acción!» gritó mi amiga mientras se acomodaba en una silla, con una mano en su entrepierna ansiosa por unirse a la fiesta.

Me acerqué a ella y la tomé con fuerza, besando sus labios con desenfreno mientras mis dedos encontraban su clítoris erecto. Ella gimió de placer, ansiosa por sentir mi verga dura dentro de ella.

«¡Dame tu pija, puta!» exclamó ella entre gemidos, sedienta de sexo y desenfreno. Sin perder tiempo, la tumbé en la cama y comencé a culearla con furia, sintiendo cada embestida hacerla retorcer de placer.

Sus manos agarraron mis nalgas con fuerza, empujándome más profundo en su concha mojada. Mis embestidas eran rápidas y profundas, haciéndola gemir y jadear como una auténtica puta en celo.

«¿Te gusta así, eh? ¡Te gusta sentir mi verga taladrándote sin piedad, zorra!» le grité mientras seguía culeándola con desenfreno, disfrutando cada segundo de penetración.

Ella no podía contener sus gemidos de placer, rogando por más verga, más culeada, más sexo salvaje y sucio. Mis manos agarraron sus tetas con fuerza, apretándolas con lujuria mientras seguía embistiéndola sin descanso.

El sonido de nuestros cuerpos chocando resonaba en la habitación, mezclado con los gemidos y gritos de placer. Mis embestidas eran cada vez más intensas, llevándola al borde del orgasmo una y otra vez.

«¡Oh sí, cógeme más fuerte! ¡No pares, dame toda tu leche en mi concha!» gritaba ella entre gemidos de éxtasis, ansiosa por recibir mi venida caliente y espesa.

No me contuve más y aumenté el ritmo de mis embestidas, sintiendo mi verga a punto de explotar. Con un último empujón, me corrí dentro de ella, llenando su concha con mi semen caliente y viscoso.

Ella se retorció de placer bajo mí, sintiendo cada gota de mi venida llenarla por completo. Nos quedamos jadeando y sudando, exhaustos pero completamente satisfechos.

Mi amiga detuvo la grabación, con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Habíamos logrado capturar cada momento de nuestra cogida salvaje, lista para ser vista una y otra vez en la pantalla.

Así terminó nuestra sesión de sexo desenfrenado en ese hotel, con la promesa de más y mejor porno casero en el futuro. La lujuria y el placer nos consumieron por completo, dejándonos extasiados y ansiosos por la próxima cogida sucia y depravada que nos esperaba.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *